INTRODUCCIÓN A LA ESPERANZA: CAMINOS AL SIGLO 21

El siglo veinte fue el siglo de las siglas.
.
De las siglas y de los rótulos: ONU, OEA, GM, IBM; las temidas CIA y KGB; el BID y el FMI; quien no era socialista, sólo podría ser reaccionario y, más adelante, neoliberal. Unos estavan a la izquierda y otros a la derecha.
.
En el arte, habría que optar por por el activismo social o por el formalismo; por el figurativismo o por el abstracionismo. Un sector en lo qual no hicieron falta las propuestas de rumbos que se presentavan, cada uno, como el más verdadero; el cubismo, el dadaismo, el neoplasticismo, el expresionismo abstracto, el pop, el minimal y una cantidad sin fin de otras denominaciones.
.
Lo que significa que se creía en la existencia de una verdad a que unos tenian acceso y otros no. El problema era saber a que camino aderir y cómo en el mantenerse.
.
Ernesto Deira, Adán y Eva nº 2, 1963.
.
Que esto no pasaba de una broma, aunque una terrible broma, que llevó a situaciones las más desastrosas, desde mui temprano, muchos lo percebieron. Pero no era facil escapar a los límites de um montaje que, tal como la Hidra con sus múltiplas cabezas, em todo estava e por todo recomponíase.
.
A tal punto que, cuando, en Argentina, les quedó claro a Macció, Deira, Noé y De la Vega lo cuanto era urgente llegar a una figuración que rompiera con los postulados de la centralidad organizadora, lo hicieron dando origen a uno rótulo más, el de Otra figuración. O sea, aunque lo tengan explicitado en el catálogo de su primera exposición su intención de no constituir un movimiento, ni un grupo, ni una escuela, al ponerse sob un rótulo poníanse también mui cerca de la centralidad de un movimiento artístico.
.
Jorge de la Vega, El espejo al final de la escalera, 1964.
.
Lo que no les retira el mérito de empezar un decisivo cambio en las tradicciones académicas o constructivistas. Un cambio que luego fué seguido en Brasil por artistas como Rubens Gerchman, Antonio Dias y Wesley Duke Lee. Una sacudida tal como la del Pop en norteamerica, pero con una habla bien distinta. Una menera que se podría llamar de latinoamericana, aunque por aí no lleguemos sino a un rótulo como otro cualquiera.
.
Romulo Macció, sin título, 1969.
.
Lo que pasa es que lo que se firmó desde el iluminismo y fue consolidado por una gran parte del modernismo, con críticos como Clement Greemberg, fue la organización de un discurso cuya estructura significante pautase por la idea de un significante central, una verdad a ser propuesta y confirmada. Un discurso a lo que no hay como escapar de un todo, ya que en él todavía estamos.
.
Pero un discurso que hay como driblar, mismo desde su interioridad. Como lo sacaran Barthes, Derrida y muchos más. Por eso, la tensión y la vibración del juego pasó a ser de las más intensas desde los finales de la década de 1960. 
.
Luis Felipe Noé, Introducción a la esperanza, 1963.
.
El juego y el drible, el juego para el drible, a esto se proponían  los da la Otra figuración. Como Noé, cuya Introducción a la esperanza nos introduce tanto a un rompimiento com la pretensa unicidad de lo autoritarismo, puesto contra la pared por la alusión a la manifestación popular, cuanto a un rompimiento con las directivas de los de una izquierda para quien el experimentalismo con las formas les parecía una adesión a lo que llamaban de formalismo burgues y una traición contra el realismo con que creían ser necesario hablar da las causas populares. No, entonces, la esperanza, solamente con un ir más allá de la opresión política, pero una amplia esperanza de ir a lo que todavía no había sido dicho o codificado.
.
Marlene Dumas, For Whom the Bells Tolls, 2008.
.
Hoy no hay más duda de que allí abríase un camino. Un camino todavía no mapeado en aquellos tiempos. A tal punto se estendió el rompimiento y la percepción de la descentralidad, que ahora se propone una reinvención de algunos puntos de referencia que permitan no quedar en la desilusión. Pero hablase con cuidado. Las verdades, en general, tienen sido tratadas como instables y provisorias. Intentase, todavía, introducir una nueva esperanza, pero una cautelosa esperanza. Casi desesperanzada, en ciertas obras, como The Road (2006) de Cormac McCarthy, Everyman (2006), de Philip Roth o Les Bienveillantes (2009) de Jonathan Littell.

Lo que se dice es que cuando Noé invitó Greco, que él y los otros admiraban, para hacer parte del grupo de la Otra figuración, Greco no aceptó porque no creía en los límites de la figuración. Lo que hoy, es probable, no ocurriría, porque está por demás aclarado lo cuanto no importa si lo que uno hace es o no figuración, o si es o no abstracción. Las certezas, las definiciones y las distinciones - quedóse claro - poco inportan. Lo que - eso si - encuentrase en lo que está haciendo es una amplia interrogación sobre el echo de que, sea de una o de otra manera, o sea de todas las maneras, para algo el arte todavía está aí.  
.
Franz Ackermann, Home, Home, Again, 2006.
.
Apesar de todo, en las puertas del siglo 21, un encuentro con el placer de escribir y de pintar.
.
Un placer y un compromiso ya sin rótulos, o por lo menos sin un nombre de movimiento que se tenga generalizado hasta ahora. Lo que, por cierto, no agrada a los que temen lo imprevisible y lo que nos está sob su control.
.
Así que vivimos un tiempo en que las siglas e los rótulos estan en descrédito y tanto la diversidad cuanto la imprevisibilidad surgen en el arte como invitación la esperanza. Pero un tiempo en que tienen también audiencia el fundamentalismo y las actitudes autoritarias de dudosos líderes.
.
.

autor: José Luiz do Amaral